
No quedan lejos los naufragios del
En esta ocasión ha sido el pecio de bandera panameña “Rhea”,
Afortunadamente en esta ocasión no se ha producido vertido que dañase más,

MONTANDO EL LÁTIGO 
Pero ojo, que no se nos olvide. Que para que esto suceda, han sido muchas las horas trabajadas, los descansos no obtenidos, el agotamiento acumulado, los sueños truncados, las prisas impuestas, los costes hipotecados, la incertidumbre entre perdidas o ganancias de la semana. La lejanía de la familia, de los amigos; así como los sudores que han humedecido por cientos de trabajadores de distintos pueblos la tierra donde ahora se asienta esa bonita villa.
EL DESCANSO DEL "GUERRERO"
Va por ellos, por los que hacen posible que cada final de primavera mi ciudad se vista de color, luces y alegrías. Para ellos mi saludos y mejores y venturosos deseos a su paso por esta tierra, por esta feria; por esta vida.

El conocido popularmente como el Paseo del Colesterol, arma letal de cartucheras y michelines, es uno de los lugares de mayor transito pedestre en la primavera de mi ciudad. Éste, que bordea la costa por espacio de poco más de un kilómetro, entre las antiguas playas de Los Ladrillos y La Concha, brinda a quienes lo patean, múltiples opciones:
Ver el paisaje, el arco de la bahía, el puerto
Contar las grúas, los barcos o los contenedores
Ejercitar algún músculo en las máquinas del parque
Mirar por los telescopios
Ver partidos de liguillas de fútbol
Pasear en bici
Patinar en monopatín
Ver atletismo
O como en mi caso, salir de "caza", para ser pescado.