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domingo, 15 de noviembre de 2015
domingo, 16 de febrero de 2014
sábado, 26 de octubre de 2013
Mimosa Púdica
Nerviosa y con mirada algo traviesa, se acercó diligente al ventanal que desde mi cocina mira hacia el mar. Ente él, estaba la planta que le había comentado, aquella que nos sorprendió días antes con sus bolas de color malva; esa que al ser tocada cierra sus finas hojitas y sus tallos se dejan caer; la misma que por las noches parece que se pliega para descansar.
La miró detenidamente, observó su diminuta flor y sus finos filamentos que la forman; preguntó por aquellos puntitos amarillos que estaban al final de estos, y luego tras satisfacer su curiosidad, la tocó. Su cara se convirtió en sonrisa, la mía en satisfacción.
domingo, 12 de febrero de 2012
Violeta Parra, el aniversario de una muerte anunciada
Querida Ana, espero que caviles mejor y más relajá. Leyendo tu respuesta de agradecimiento, me ha venido a la mente una canción que siempre, siempre me gustó. Ésta la oí cantar por primera vez y en cassette a Joan Báez, con su voz chillona. Ay, ay, ay aquella época maravillas de grandes logros técnicos en la nos nos importaba degastar la cinta con el vuelta y vuelta y volver a meter.....
Luego se la escuché a Mercedes Sosa, la cual con aquel vozarrón tan inmenso la agrando y me hizo que la acompañara en más de una ocasión. Sin embargo, ninguna de ellas ni otros muchos que la elevaron al aire en múltiples ocasiones, tuvieron nada que ver con su creación.
Fue Violeta Parra, una potente cantautoras chilena, la cual dejó un impresionante legado musical del que aún se vienen recopilando cientos de letras de canciones que nunca llegó a cantar; la autora de ella. Su voz sentida, su propia música puesta por ella que se acompañaba tocando el diminuto charanguito y aquel deje entre lo antiguo del ritmo y lo que transmitía en este tema y en otros muchos, siempre me impactó.
Ahí te la acompaño, seguro que la reconoces.
Curiosamente está escrita en clave de ironía, pues poco después de ser editada y como consecuencia de una prolongada melancolía y depresión, se suicidó. En esta semana pasada se ha conmemorado el 45 aniversario de su fallecimiento. (Chano R. Muñoz)
Luego se la escuché a Mercedes Sosa, la cual con aquel vozarrón tan inmenso la agrando y me hizo que la acompañara en más de una ocasión. Sin embargo, ninguna de ellas ni otros muchos que la elevaron al aire en múltiples ocasiones, tuvieron nada que ver con su creación.
Fue Violeta Parra, una potente cantautoras chilena, la cual dejó un impresionante legado musical del que aún se vienen recopilando cientos de letras de canciones que nunca llegó a cantar; la autora de ella. Su voz sentida, su propia música puesta por ella que se acompañaba tocando el diminuto charanguito y aquel deje entre lo antiguo del ritmo y lo que transmitía en este tema y en otros muchos, siempre me impactó.
Ahí te la acompaño, seguro que la reconoces.
Curiosamente está escrita en clave de ironía, pues poco después de ser editada y como consecuencia de una prolongada melancolía y depresión, se suicidó. En esta semana pasada se ha conmemorado el 45 aniversario de su fallecimiento. (Chano R. Muñoz)
"Gracias a la Vida"
Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me dio dos luceros que cuando los abro
Perfecto distingo lo negro del blanco
Y en el alto cielo su fondo estrellado
Y en las multitudes el hombre que yo amo.
Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado el sonido y el abedecedario
Con él las palabras que pienso y declaro
Madre amigo hermano y luz alumbrando,
La ruta del alma del que estoy amando.
Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado la marcha de mis pies cansados
Con ellos anduve ciudades y charcos,
Playas y desiertos montañas y llanos
Y la casa tuya, tu calle y tu patio.
Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me dio el corazón que agita su marco
Cuando miro el fruto del cerebro humano,
Cuando miro al bueno tan lejos del malo,
Cuando miro al fondo de tus ojos claros.
Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado la risa y me ha dado el llanto,
Así yo distingo dicha de quebranto
Los dos materiales que forman mi canto
Y el canto de ustedes que es el mismo canto
Y el canto de todos que es mi propio canto.
Gracias a la vida
Gracias a la vida
Gracias a la vida
Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me dio dos luceros que cuando los abro
Perfecto distingo lo negro del blanco
Y en el alto cielo su fondo estrellado
Y en las multitudes el hombre que yo amo.
Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado el sonido y el abedecedario
Con él las palabras que pienso y declaro
Madre amigo hermano y luz alumbrando,
La ruta del alma del que estoy amando.
Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado la marcha de mis pies cansados
Con ellos anduve ciudades y charcos,
Playas y desiertos montañas y llanos
Y la casa tuya, tu calle y tu patio.
Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me dio el corazón que agita su marco
Cuando miro el fruto del cerebro humano,
Cuando miro al bueno tan lejos del malo,
Cuando miro al fondo de tus ojos claros.
Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado la risa y me ha dado el llanto,
Así yo distingo dicha de quebranto
Los dos materiales que forman mi canto
Y el canto de ustedes que es el mismo canto
Y el canto de todos que es mi propio canto.
Gracias a la vida
Gracias a la vida
Gracias a la vida
(autora Violeta Parra)
sábado, 31 de diciembre de 2011
Crisantemos (chrysantemum morifolium)
Si alguna vez he dado más de lo que tengo, me han dado algunas veces más de lo que doy, Se me ha olvidado ya el lugar de donde vengo y puede que no exista el sitio adonde voy.
A las buenas costumbres nunca me he acostumbrado, del calor de la lumbre del hogar me aburrí, también en el infierno llueve sobro mojado. Lo sé porque he pasado más de una noche allí.
En busca de las siete llaves del misterio, siete versos tristes en una canción, siete crisantemos en el cementerio,siete negros signos de interrogación.
En tiempos tan oscuros nacen falsos profetas y mucha golondrinas huyen de la ciudad. El asesino sabe más de amor que el poeta y el cielo cada vez está más lejos del mar.
Lo bueno de los años es curan heridas, lo malo de los besos es que crean adición. Ayer quiso matarme la mujer de mi vida, apretaba el gatillo... cuando se despertó.
Me enamoro de todo, me conformo con nada. Un aroma, un abrazo, un pedazo de pan y lo que buenamente me den por la balada. De la vida privada... de fulano de tal
A las buenas costumbres nunca me he acostumbrado, del calor de la lumbre del hogar me aburrí, también en el infierno llueve sobro mojado. Lo sé porque he pasado más de una noche allí.
En busca de las siete llaves del misterio, siete versos tristes en una canción, siete crisantemos en el cementerio,siete negros signos de interrogación.
En tiempos tan oscuros nacen falsos profetas y mucha golondrinas huyen de la ciudad. El asesino sabe más de amor que el poeta y el cielo cada vez está más lejos del mar.
Lo bueno de los años es curan heridas, lo malo de los besos es que crean adición. Ayer quiso matarme la mujer de mi vida, apretaba el gatillo... cuando se despertó.
Me enamoro de todo, me conformo con nada. Un aroma, un abrazo, un pedazo de pan y lo que buenamente me den por la balada. De la vida privada... de fulano de tal
( "Siete Crisantemos" de Joaquín Sabina)
lunes, 6 de abril de 2009
Ratones Coloraos

Tetragonolobus purpurea
Hacía rato que quería soltar la mochila, la cámara, más todo lo que la acompaña; y aquel pequeño llano entre chaparros y olivillos, salpicado de miles de botones de oro (Ranunculus gregarius), era, sin duda, el lugar perfecto.
Perfecto para tumbarse boca arriba.
Boca arriba y descansar,
o boca arriba y ver que cuentan las nubes a su paso por el cielo,
o boca arriba y divagar.
Y en esas estaba, cuando en un giro de cabeza, entre tanto botón amarillo y algún pequeño lirio; aparecieron ellos. Estaban agazapados, arras del suelo, oculto entre las sombras que les brindas sus vecinas, las plantas de tallo mayor. Allí estaban, como si se estuviesen pensando el salir o no de sus pequeñas madrigueras.
Hacía rato que quería soltar la mochila, la cámara, más todo lo que la acompaña; y aquel pequeño llano entre chaparros y olivillos, salpicado de miles de botones de oro (Ranunculus gregarius), era, sin duda, el lugar perfecto.
Perfecto para tumbarse boca arriba.
Boca arriba y descansar,
o boca arriba y ver que cuentan las nubes a su paso por el cielo,
o boca arriba y divagar.
Y en esas estaba, cuando en un giro de cabeza, entre tanto botón amarillo y algún pequeño lirio; aparecieron ellos. Estaban agazapados, arras del suelo, oculto entre las sombras que les brindas sus vecinas, las plantas de tallo mayor. Allí estaban, como si se estuviesen pensando el salir o no de sus pequeñas madrigueras.
* Ranunculus gregarius (en próxima entrada)
lunes, 8 de diciembre de 2008
domingo, 23 de noviembre de 2008
jueves, 20 de noviembre de 2008
martes, 18 de noviembre de 2008
sábado, 15 de noviembre de 2008
viernes, 14 de noviembre de 2008
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