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sábado, 14 de julio de 2012

Almanaque 2012 (II)


A pesar de haber desarrollado en profundidad las ideas de los bocetos
del día del café en el Eclén (localizar tomas para escenas en
alguna de las muchas playas del municipio, en lo alto de la torre del Palacio
de los Gobernadores, con los “quads” en el Pinar del Rey, sobre alguno de los
cañones de los jardines del mismo nombre, en el puesto de mando avanzado, en
aquel paso de cebra tan especial…); nada de ello se pudo hacer.
El tiempo, enesas fechas, estaba claro que no nos lo iba a poner fácil: frio, lluvia y
tiempo desapacible, era lo propio para las fechas en las que nos encontrábamos.
No tuvimos más remedio que adaptarnos y dejar aparcadas la mayoría de ellas; ambos
tiempos, el meteorológico y el que marca las horas, fueron nuestros hándicaps.
Un largo pasillo, un amplio patio, una ambulancia, un gran almacén
o la azotea de los locales con los que cuenta protección civil;
serían los únicos espacios con los que contábamos para realizar el proyecto.
Estaba claro que tiraríamos “pa-lante”,
asumiendo, eso sí, que no quedarían reflejadas todas las áreas de actuación
donde ellos desarrollan su labor,
Con los primeros pasos por aquel pasillo, las primeras tomas
algo inseguras, entre titubeos y bromas; le siguieron otras menos
tensas, más descaradas y desinhibidas. Hubo más bromas y risas; también un
pacto de confianza. De todo aquello, aquí los hechos.

domingo, 22 de enero de 2012

Almanaque 2012 (I)





Hacía tiempo que no nos dedicábamos un poco de éste para conversar de nuestras cosas y ponernos al día. Por eso, cuando Silvia me llamó y me propuso que nos viésemos para tomar “algo”, ajusté la agenda y quedamos un par de días más tarde. Nueve años antes, coincidimos como alumnos por vez primera en un taller de pintura al oleo, en el que me apunté para aprender esa técnica. Siempre me había gustado el dibujo, pero nunca había usado otro material que no fuese el carboncillo, la témpera o lápiz acuarelable. Desde entonces, hemos venido coincidido casi todas las semanas durante el tiempo que duraban los cursos. Primero como compañeros, luego como discípulo suyo en su propio taller.
Silvia, pinta su realista obra con una habilidad pasmosa, con una técnica portentosa y una soltura envidiable que algún día he de fotografiar y subir por aquí. Sin embargo, hace mucho tiempo que en nuestros encuentros, el tema de conversación dejó de girar entorno a los aguarrases, pinceles y pigmentos; por eso, cuando a finales de noviembre, aprovechando aquel café en el Eclén de La Línea, me transmitió una propuesta de colaboración con los chavales de Protección Civil de San Roque, para la realización de un calendario que les permitiese recaudar fondos y así poder salir del bache económico en el que se encuentran, aluciné a la vez que los OjOs se me pusieron como platos. ¿Acaso no me conocía? ¿Cómo me podía pedir algo así, con tan poco tiempo? Precisamente a mí, que me gusta fijar, cuadrar y realizar mis proyectos tan meticulosamente; a mí, que me puedo tirar todo un curso para realizar un sólo cuadro; o como en el último, que tardé tres años.

Mientras que cien quejas salían de mis labios, ella asentía para disculparme y disculpar a quienes les habían propuesto esto, de hoy para ayer, fuimos desgranando el proyecto sobre un folio, a la vez que viñeteé los primeros bocetos sobre el papel. ¡Qué iluso fui! El tiempo se nos echaría encima y casi todas las escenas que fui plasmando, se quedaron sobre aquel folio.

Una semanas más tarde, en un primer encuentro para conocer a los chavales y realizar alguna foto que me permitiese ver como se comportaban delante de la cámara, me replanteé tirar la toalla y decir que no.
Eran todos tan “yogurines”, algunos casi “petti suisses”. ¿Qué podría salir de ahí?. Sin embargo, ellos estaban ilusionados y dispuestos a llegar un poco más lejos de lo que habían llegado otros en calendarios similares que se habían hecho por estos lares. Esto, unido a la no presión y al no compromiso para la ejecución del proyecto, a los empujoncitos de mi amiga y a mi “enganche” con el botón de la cámara, difuminó mis reticencias.

La primera semana de diciembre quedé con ellos, les presenté a Nikita y a sus complementos, e hicimos la primera sesión de tres. De éstas, ya escribiré en su momento, ahora y emulando a El Papus (revista de los años 70, subtitulada por ella misma como revista satírica y neurasténica), que se permitía la licencia de tener varías portadas por tirada, dejo como botón de muestra alguna imagen no expuesta en el calendario y que, igualmente, son dignas de aparecer en él.

(texto Chano )